sábado, 19 de agosto de 2017

CON OTRAS GAFAS / Proteger a los civiles atrapados en las guerras





Hoy 19 de agosto se celebra el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria. La ONU rinde tributo a los trabajadores que arriesgan sus vidas llevando ayuda humanitaria a otros, así como apoyar a las personas afectadas por las crisis en todo el mundo.
António Guterres, Secretario General de la ONU, ha explicado que "ponemos el foco en los millones de civiles en
todo el mundo cuyas vidas han quedado atrapadas en un conflicto. Rendimos homenaje a los valientes trabajadores humanitarios y sanitarios que enfrentan ataques u obstáculos cuando se dirigen a prestar ayuda a las personas necesitadas, y a los funcionarios gubernamentales, los miembros de la sociedad civil y los representantes de organismos y organizaciones internacionales que arriesgan su vida para proporcionar asistencia humanitaria y protección".

La población civil no es objetivo

Los conflictos armados se cobran la vida de miles de personas en todo el mundo. Atrapados en guerras que no han causado, millones de civiles se ven obligados a esconderse o huir para salvar sus vidas. Los niños dejan la escuela, las familias abandonan sus hogares, sus empleos o sus negocios y las comunidades se despedazan, mientras el mundo no hace lo suficiente para detener ese sufrimiento. Los trabajadores sanitarios y humanitarios, que ponen sus vidas en peligro para atender a las víctimas de la violencia, se convierten cada vez más en objetivo de los ataques.  Los voluntarios de Médicos sin Fronteras han sido víctimas o testigos directos de los bombardeos de grandes potencias mundiales sobre centros sanitarios. EE.UU bombardeó un hospital en Afganistán en 2015 causando 42 muertos y Arabia Saudí atacó hasta cuatro instalaciones hospitalarias durante el año 2016, según denunció la ONG. En uno de esos ataques murieron 23 personas.
Con motivo de la celebración de este día mundial, las organizaciones humanitarias se reúnen para reiterar una vez más que la población civil atrapada en un conflicto nunca debe ser objetivo de los ataques. A través de una campaña mundial en líneaque incluye una colaboración especial con Facebook en Directo, y de actos celebrados en todo el mundo, alzan sus voces para defender a los más vulnerables en las zonas en guerra, y piden a los líderes mundiales que hagan todo lo posible para proteger a los civiles.
La campaña sirve de continuación al Informe del Secretario General sobre la Protección de Civilespublicado en 2016, en el que planteó su camino para la protección, pide que se respeten el derecho internacional humanitario y los derechos humanos, así como la protección de los civiles, incluidos los trabajadores humanitarios y sanitarios, y las obras públicas. Todo un reto para la comunidad internacional en un mundo complejo y violento en el que los más débiles están siendo las víctimas de los poderosos.

 

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jueves, 17 de agosto de 2017

Un mundo hostil de muros y barrreras




El número de abril-junio de 2017 de la revista 'A vivir' del Teléfono de la Esperanza aborda una cuestión de permanente actualidad en el mundo de hoy, la instalación de muros y gandes vallados fronterizos en diversos puntos del planeta para impedir el acceso a los países de personas que huyen de las guerras, conflictos, hambrunas y de la pobreza. Esta presencia creciente de las barreras físicas se produce en un momento en el que se registra el mayor número de personas refugiadas desde la Segunda Guerra Mundial, 65 millones de seres humanos, según la agencia ACNUR.
Nuesta revista, que siempre aborda los temas con gran profundidad y dando voz a expertos en las diferentes materias, incluye, entre otros, los artículos "Más de 70 muros nos separan", de Herminio Otero, "Educar para el universalismo", de José Luis Rozalén y "Cómo derribar nuestras barreras" de María Guerrero Escusa.
Además, en este último número de 'A vivir', Mari Ángeles Plaza Crespo, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), recuerda en una entrevista que España no está cumpliendo con el cupo de acogida de algo más de 17.000 personas refugiadas con el que se comprometió en 2015. 


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Revista 'A vivir' abril-junio 2017

martes, 15 de agosto de 2017

El perdón. Ofendido y ofensor (1)





Esperanza Muñoz

Coordinadora del programa 'Entre amigos' del Teléfono de la Esperanza


“Dime como reaccionas ante las ofensas que recibes, y te diré quién eres”, dice Francesc Torralba en su pequeño libro: 'El Perdón'. Desde luego, en nuestra vida cotidiana tenemos muchísimas oportunidades de practicar esta disposición humana, que va en relación directa con la madurez y capacidad de amar de la persona.
“El perdón, no es el fruto de una casualidad. Es un acto humano, expresión de la más profunda libertad, una manifestación de la creatividad. No acontece de una manera instintiva o mecánica. Es consecuencia de un esfuerzo, de un acto deliberado y porfiado de la voluntad que ha sido capaz de superar el orgullo herido”.
Podemos reflexionar sobre nuestra disposición, y sobre las oportunidades que este tiempo estival nos ofrece para ponerlo en práctica.
Hay que decir que situaciones, ofensas, heridas muy graves, han de ser tratadas de forma que puedan salir de nuestro inconsciente. La rabia y la ira que originaron acciones pasadas y como las percibimos, fueron quizás reprimidas, sin que le hayamos prestado la atención necesaria para que puedan curar y sentirnos liberados de ellas. En este caso, lo mejor es hacer este trabajo acompañados por alguien (un profesional o amigos) que nos ayude a encauzarlo adecuadamente.

Los componentes de la ofensa
El principal motivo para perdonar, es liberarnos de los efectos debilitadores de la rabia y el rencor crónicos. Emociones muy fuertes, que desgastan nuestra energía de muchas maneras. Esta rabia y rencor, son en realidad sentimientos superficiales que tapan otros más profundos, y que tantas veces, nos negamos a ver: el deseo de ser reconocidos, amados, mirados, valorados.
Pero analicemos cuáles son los componentes de la ofensa.
La ofensa: es el agravio, el objeto que ha desencadenado nuestro malestar, la piedra que sentimos que el otro lanza contra nosotros. O la ausencia de una acción que esperábamos (por omisión).
No existen barómetros o sistemas objetivos que puedan medir la herida que la ofensa causa en el interior de una persona. Algunas se olvidan fácilmente, pero otras quedan enquistadas en el universo mental, como un veneno que lo contamina todo. Una ofensa mal asumida, puede aflorar en cualquier momento.
Pero podríamos preguntarnos: ¿la misma ofensa dirigida hacia una persona u otra, provoca la misma reacción? Es obvio que no. Por tanto, podríamos decir con Francesc Torralba: “La ofensa está íntimamente ligada a la epidermis, la sensibilidad moral individual”.

El ofendido
Es una persona que ha tenido una historia, unas experiencias, muchas de ellas satisfactorias, otras muchas desagradables. Al vivir estas experiencias, ha asumido una serie de aprendizajes, de ideas sobre sí mismo y sobre el mundo que le rodea y su interpretación. En la medida en que vivamos al mundo y a los seres con los que nos relacionamos, como hostiles, como que quieren arrebatarnos algo que poseemos, y por tanto tengamos la necesidad de defendernos al vernos amenazados, así reaccionaremos ante la auténtica o supuesta ofensa.
“Una persona madura, es aquella que es capaz de integrar las ofensas con una determinada flexibilidad; esforzándose al máximo para que le afecten lo menos posible”
De ahí la famosa frase: “No ofende quien quiere, sino quien puede”
“El hombre más libre es aquel que sabe liberarse de las ofensas y vivir relajadamente su relación con los demás. Esta libertad exige una independencia interior, y una distancia crítica hacia el mundo”.
Es decir, no podemos vivir dependientes de las expectativas que nos hacemos sobre lo que “deben” darnos los amigos, la pareja, los hijos, los padres… De esta forma, nos ofenderemos fácilmente al no obtenerlos. Si, por el contrario no esperamos nada de los otros y lo que recibamos, lo aceptamos como un regalo, nuestra satisfacción será mayor.
Para poder hacer esto, tendremos que trabajar en varios sentidos:
Reconocer nuestras propias necesidades. Previamente, estaría bien que depuráramos si son tales necesidades o responden a impulsos no meditados para tapar vacíos que tenemos sin elaborar.
Pararse a observarlas y sin juzgarlas, comprender que son eso: “nuestras”, y por tanto para que el otro pueda (si quiere) satisfacerlas, tendrá que conocerlas. Lo contrario supondría (ingenuamente) que adivinen lo que queremos o pero aún que creemos que los que nosotros necesitamos, es también exactamente lo que el otro necesita.
Esto exige una buena comunicación por nuestra parte.
“Para conocer bien a una persona, hay que observar la manera con que encaja las ofensas que ha sufrido y como las depura en su vida social”.

El ofensor
Digamos que es posible vivir sin ofender, si se tiene mucha sensibilidad, atención en el trato y respeto hacia los demás. Claro que el que esta persona exquisita no ofenda, puede no depender de ella, sino de la hipersensibilidad del ofendido, que según su grado de madurez y seguridad puede interpretar de cualquier forma el mensaje recibido.
Si el ofensor no tuvo intención de ofender, todo podría aclararse con una simple conversación. Pero esto no siempre es posible. El pudor, a veces una falsa humildad, o un hiper-yo, hacen imposible cualquier aclaración, sino que se da por supuesta la mal intención sin oportunidad de réplica. En este caso el ofensor, no sufre en absoluto o sí, si es sensible al malestar del otro. Pero desde luego quien se lleva la peor parte, es el ofendido, que sin causa aparente tiene su desazón interior.

Actitud del ofensor para obtener la reconciliación
Ante una ofensa, el ofensor puede experimentar vivencias desazonadoras vinculadas al dolor, el remordimiento, la pena, la culpa. Pero el perdón genuino no se otorga por estas razones, sino al adquirir conciencia del sufrimiento del ofendido, es decir, se haga consciente del mal que ha causado. Esta conciencia está alimentada con la prudencia y la humildad y lleva a una acción doble:
Confesión ante uno mismo y con la persona agredida. Esto conlleva la voluntad de asumir las consecuencias según la vivencia del otro y el respeto a su veredicto, es decir, a su voluntad de aceptar en ese momento, la disculpa, o no.
Esta confesión, no es una mera información, sino un mensaje verbal, que tiene la intención de devolver su dignidad a la persona a quien se ha pisoteado. Aunque realmente la pérdida de dignidad depende del receptor (no lo llamo ahora ofendido), cuya dignidad no podrá arrebatarle nadie, si él/ella así lo estima.
Con la petición de perdón, se completa finalmente la confesión. Ante una petición de perdón sincera, al ofendido se le presentan dos opciones vitales:
Otorgar el perdón, o no concederlo.
Al conceder el perdón, se puede caer en 2 errores:
Apresurarse sin dar importancia a sus propias emociones y sentimientos, y por tanto sin respetarse a sí mismo/a, esto provocará que la herida pueda abrirse de nuevo en otro momento. El proceso del perdón, tiene su tiempo, según la magnitud de la ofensa.
Caer en la mezquindad de querer que el otro se humille una y otra vez, a la espera de ser perdonado cuando su voluntad decida. Nada más lejos de la lógica del perdón, que es fruto maduro de un alma sensible y generosa.

Bibliografía:

'El perdón' de Francesc Torralba

'Perdonar, una decisión valiente que nos traerá la paz interior' de Robin Casargiana 


El próximo martes 22 de agosto, publicaremos la segunda parte de esta reflexión sobre el perdón con el título 'El perdón. Consecuencias de la ofensa en la relación'.

sábado, 12 de agosto de 2017

CON OTRAS GAFAS / Calidad de vida para los discapacitados



Un grupo de participantes en el proyecto. Foto: https://aspace.org/noticia

"Formar parte de este proyecto ha sido para mi un sueño". Quien así se expresa es Sandra, una de las 1.260 personas con parálisis cerebral que han participado en ASPACEnet2016, un programa de actividades para promover la autonomía personal y la mejora de la calidad de vida de estos discapacitados. Sandra se integró en el equipo que creó desde cero uno de los canales de radio, una iniciativa que ya desde 2015 impulsaba la entidad malagueña AMAPPCE con su Enredad2. 
Otras de las muchas actividades desarrolladas han sido la creación de un canal de video para cuentos adaptados, guías turísticas, unidades escolares y recetas adaptadas. Esta última, denominada ASPACEchef tuvo una gran acogida y participación de discapacitados y familiares, que elaboraron 132 recetas.
Durante el programa ASPACEnet2016, los participantes han aprendido a utilizar aplicaciones adaptadas a sus necesidades y dispositivos tecnológicos como tablets o cámaras Go Pro, entre otros. Además, se han relacionado con compañeros de otras asociaciones y ciudades a través de videoconferencias en las que mostraban sus trabajos, intercambiaban experiencias y conocían a otras personas.
ASPACE se viene celebrando desde el año 2011 y es una feliz iniciativa que está dando conocimientos, habilidades y autonomía personal a los afectados por parálisis cerebral gracias al impulso de Vodafone y ASPACE, una confederación que agrupa a 80 entidades y 18.000 asociados que habitualmente acuden a 230 centros de atención directa distribuidos por toda España.


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1.260 personas con parálisis cerebral desarrollan su creatividad gracias a las proyectos de innovación social de #ASPACEnet


martes, 8 de agosto de 2017

Inteligencia Emocional-Inteligencia Espiritual





Carlos López
Voluntario del Teléfono de la Esperanza 

Antonio Damasio en su libro “En busca de Spinoza” plantea la siguiente pregunta: ¿Acaso saber la manera en que las emociones y los sentimientos funcionan es importante para la forma en que vivimos? Daniel Goleman considera que la inteligencia emocional representa el 80 por ciento del éxito en la vida.
El término inteligencia emocional explican los expertos, es potenciar el crecimiento integral de la persona en cinco ámbitos: identidad, emociones, cuerpo, mente y vida social. Hoy en día, la neurociencia o la psiconeuroinmunobiología están demostrando, por ejemplo, que una adecuada educación emocional puede ayudarnos a alcanzar nuestras metas personales o que una mala educación emocional nos acarrea diversos problemas físicos que pueden desembocar en una enfermedad. Cualquier decisión que tomamos en nuestra vida tiene un componente emocional determinante. Por eso, no podemos dejar la educación de nuestras emociones a un lado. Las emociones, a fin de cuentas, pueden ser nuestro lastre o nuestro revulsivo.
El sociólogo Zygmunt Bauman nos habla en su libro “Vida líquida” que nuestra manera habitual de vivir, se caracteriza por no mantener ningún rumbo determinado, puesto que se halla inscrita en una sociedad que, en cuanto líquida, no mantiene por mucho tiempo una misma forma. Así, dada la velocidad de los cambios, la vida consiste hoy en una serie de nuevos comienzos pero también de incesantes finales. Lo que define nuestras vidas, es la precariedad y la incertidumbre constante. Hoy en día, las personas estamos expuestos a mayores influencias que hace unas décadas: WhatsApp, las redes sociales, las comunicaciones… Hoy más que nunca todo parece más inestable, más pasajero; todo cambia en cuestión de un clic. A diferencia de otras revoluciones tecnológicas, la de la “tecnología social” implica nunca estar solos y nunca estar aburridos. La socióloga Sherry Turkle del MIT describe esto como “la intolerancia a la soledad”. Esto implica estar desatentos a las personas que tenemos alrededor para conectarnos con el mundo virtual. Cabe preguntarnos ¿Cómo hacer frente a un mundo en cambio, que al tiempo es cada vez más exigente?   
Según Victor Frankl  “cada época tiene sus neurosis y cada tiempo necesita su psicoterapia. En realidad hoy no nos enfrentamos ya, como en los tiempos de Freud con una frustración sexual, sino con una frustración existencial. El paciente típico de nuestros días no sufre tanto, como en los tiempos de Adler, bajo un complejo de inferioridad, sino bajo un abismal complejo de falta de sentido, acompañado de un sentimiento de vacío, razón por la que me inclino a hablar de un vacío existencial”.
Hace más de un siglo Nietzsche en el libro “Así hablo Zaratustra” lanzó un grito de advertencia del nihilismo: “El desierto está creciendo. Desventurado el que alberga desiertos. Nietzsche se refiere no al  desierto de la tierra que lamentablemente es ya una realidad, sino lo que avanza es el desierto del espíritu, el empobrecimiento progresivo de la vida humana, de la aridez de las relaciones humanas. Nuestra época con sus prisas está produciendo una sociedad muy despojada de toda transcendencia, como dice Gastón Soublette  “el hombre no  tiene tiempo de ser humano”. Hemos querido facilitar la vida con la tecnología, sin embargo hemos terminado siendo esclavos del tiempo y de la tecnología.  
Las personas hemos perdido ese viejo horizonte sagrado en el que se veía al mundo como un bien común del que nadie debía estar desterrado.
Quizás la solución sea volver a conectar con uno mismo como señala el psicólogo Ken Wilber, no podemos olvidar que todas las escuelas de psicología profunda afirman que los desórdenes mentales consisten en la desconexión de los propios estados internos o como sugiere el psicólogo James Hillman en su libro “Hemos de recuperar el alma”. Es interesante tener en cuenta la raíz etimológica de las palabras psiquiatría y psicología, ambas provienen del griego  “psyche” que es alma, la esencia intangible de la vida. Sin embargo ambas ciencias se han movido en torno a una polaridad básica: cerebro símbolo de lo medible y objetivo, y mente, símbolo de lo introspectivo y lo subjetivo. Mercedes Nasarre (psiquiatra) en el libro “Mindfulness y Cristianismo” dice:hoy día todo debe ser explicado a la luz de la ciencia y de la razón. Hoy sabemos por la neurociencia que no  hay un “Yo” que esté ahí, sino que todo es una historia que el cerebro crea. Somos muchas cosas, información genética, una historia familiar, una cultura, una biografía, unas creencias y un cerebro que graba y se cuenta lo que vive”.
El Profesor Abraham Maslow en su famosa ‘Pirámide de las necesidades humanas’, expuesta en su libro Una teoría sobre la motivación humana” (1943), colocó el término “autorrealización” en la cúspide. La autorrealización, para este autor, es un estado espiritual en el que el individuo emana creatividad, es feliz, tolerante, tiene un propósito y una misión de ayudar a los demás a alcanzar ese estado de sabiduría. Es a través de su satisfacción que se encuentra una justificación o un sentido válido a la vida, mediante el desarrollo potencial de una actividad. Fue un precursor de lo que ahora denominamos inteligencia espiritual.




Los Dres. Danah Zohar e Ian Marshall vinculan el concepto de “espiritualidad” con el de “inteligencia”. Una de las formas en que definen a la Inteligencia Espiritual es como aquella “…inteligencia con la que afrontamos y resolvemos problemas de significados y valores, la inteligencia con que podemos poner nuestros actos y nuestras vidas en un contexto más amplio, más rico y significativo”.
Ahora bien, cuando la realidad sólo es válida si funciona como espectáculo, si se puede fotografiar o si se puede grabar,  cada vez es más necesario el retorno a un mundo de calidez, de generosidad y de gratuidad. Ante los halagos del hombre moderno a la realidad virtual, San Juan de la Cruz nos propone el Estado de Presencia en  los versos “Poemas del alma”:

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.


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sábado, 5 de agosto de 2017

CON OTRAS GAFAS / Un antídoto contra la soledad en los tiempos de la comunicación tecnológica masiva


video


Vivimos la época en la que el ser humano tiene a su disposición un mayor número de dispositivos tecnológicos para comunicarse con los demás. Sin embargo, la soledad sigue siendo uno de los grandes problemas de las personas. Una soledad que sufren los que están solos, pero también otras muchas mujeres y hombres que viven acompañados pero sin cauces para comunicar lo que sienten. Canal Sur TV publicó el pasado domingo 30 de julio este video en el que voluntarios del Teléfono de la Esperanza de Sevilla cuentan como atienden a los llamantes que acuden a ellos buscando remedio contra la soledad.
La noticia da el dato de que 2.200 voluntarios han atendido este teléfono verde de la vida desde 1971. Recibieron muchos cientos de miles de llamadas. Escucharon, comprendieron, consolaron e hicieron que muchos descubrieran sus razones para la esperanza
El mundo de las tecnologías de este siglo XXI ha traído conectividad instantánea, enormes cantidades de información de todo tipo y muchas formas de entretenimiento. También refugios para solitarios que se adentran en las redes sociales creando lazos débiles a distancia con personas desconocidas. El corazón humano sigue necesitando atención, escucha y cuidados en forma de emociones y sentimientos compartidos. Cara a cara. Con las calidez de dos miradas que se encuentran.

martes, 1 de agosto de 2017

Como aprovechar las vacaciones para reducir el estrés



Foto: www.pixabay.com


Juan Manuel Martín
Coordinador de Psicología del Teléfono de la Esperanza

En un artículo anterior decíamos que el término estrés se utiliza para describir la sobrecarga que los acontecimientos de la vida van poniendo sobre nuestras espaldas y esa sobrecarga depende tanto de la intensidad con que vivimos esos acontecimientos, como de la capacidad que creemos tener para hacerles frente.
Afirmábamos que las situaciones nuevas,  imprevisibles sobre las que tenemos poco o ningún control, son las que nos provocan el máximo estrés.  Lógicamente si nos empeñamos en controlarlo todo, vamos a ser, tarde o temprano, víctimas del estrés y tal vez este nos lleve de la mano a la ansiedad o a la depresión.
Pero ahora estamos en periodo vacacional, al menos, para los afortunados que se las pueden permitir  y los que ahora no las pueden disfrutar, tal vez lo hagan dentro de unos meses, por lo que lo que planteamos en este artículo son varias cuestiones que tienen que ver con el estrés y estos necesarios y esperados periodos vacacionales, veamos:

¿Cuánto tiempo necesitamos  para liberarnos del estrés acumulado a lo largo del año laboral?
¿Un mes, una quincena, una semana, un puente, un fin de semana? Es difícil dar un periodo exacto que sea satisfactorio para la mayoría de las personas. Hay quien el hecho de tener por delante un largo periodo de inactividad laboral, le produce estrés, aunque pueda parecer extraño.
Hay también quienes pueden desconectar durante los fines de semana o en los puentes, estos afortunados,  no necesitan un largo periodo de vacaciones.
Bien, los psicólogos que lo estudian casi todo, convienen en decir que, en términos generales, se necesita al menos una semana para poder dejar atrás el estrés acumulado, sobre todo en lo referente al aspecto físico, aunque es la actitud de las personas ante el periodo vacacional, la que decide si el tiempo debe ser  mayor o menor.

¿Pueden ser las propias vacaciones fuente de estrés?
Aunque cueste creerlo, hay personas para quienes las vacaciones en vez de ser un momento para relajarse y olvidarse de preocupaciones, pasan a ser todo lo contrario, ya que no logran desconectarse de su actividad laboral cotidiana.
El estrés no se toma vacaciones, y es común observar a personas que se estresan más en el parón vacacional que en la abrumadora rutina laboral del año ¿Por qué? Conviene no olvidar lo que hemos dicho al principio: los acontecimientos inesperados sobre los que carecemos de control, nos producen estrés.
Si nuestra “zona de confort” es la rutina diaria: nuestra agradable ciudad, nuestra confortable casa, nuestra conocida piscina comunitaria, nuestra plácida cama, y nos tenemos que desplazar  “para cumplir con el ritual” al cutre e incomodo apartamento u hotel playero, o a esa casa rural, donde la relación calidad  / precio es desproporcionada y las vacaciones nos sacan de ella, sin duda, esto nos va a producir malestar.
En no pocas ocasiones, los viajes vacacionales, se convierten también en inesperadas fuentes de estrés: Ese maravilloso y lejano viaje que, además de dejar tambaleando la cuenta corriente, nos obliga a una preparación como si fuéramos a competir en las olimpiadas y donde el mayor aliciente está en el hecho de “callar” a nuestro cónyuge, empeñado en vivir similares experiencias a las que se anuncian a todas horas por la pequeña pantalla, para que luego podamos presumir ante amigos y conocidos de todo lo visto y fotografiado, eso si, una vez recuperados del llamado “Síndrome del viajero o de Sthendal” (mareos y dolor de cabeza por exceso de estimulación).
En otras, el estrés vacacional puede tener su origen en la “obligada convivencia” con la familia, de la que el resto del año estamos “protegidos” por el “otro estrés”, el laboral, preferible sin duda a tener que soportar a la cuñada, suegro, sobrinos y demás retahíla de compromisos ineludibles, que transforman el plácido descanso veraniego en un refinado y delicado suplicio.
Cada vez es más frecuente que los especialistas se encuentren en las consultas a pacientes que explican que su problema comenzó durante sus vacaciones, que están nerviosos, angustiados y sobresaltados, todo les preocupa, transpiran mucho, tienen taquicardia y problemas para dormir. En ciertos casos, acompañan el relato de una crisis de pánico, como corolario". Se ha instalado en ellos la ansiedad.

¿Hay algo que podamos hacer para que las vacaciones se conviertan de verdad en un confortable periodo de descanso?
Los periódicos en verano y las páginas web, están cargados de consejos. Me he permitido hacer una selección de ellos, pero seguro que me dejo atrás otras alguno.  Ahí van cinco de ellos:

 Ponerse y poner límites a los demás, no cediendo a las demandas laborales que no respeten el tiempo de vacaciones.
 Buscar actividades que produzcan satisfacción personal, y  descarguen tensiones: actividades físicas, sociales, o hasta mentales como juegos de ingenio.
 Hay que cambiar el esquema horario aumentando si es necesario, el tiempo destinado a dormir. En este punto hay todo tipo de opiniones, pero podemos decir que nuestra necesidad de sueño viene dada por la media de horas que dormimos cuando lo hacemos de forma espontánea, sin poner el despertador, en un periodo de al menos, quince días.
 Mantener una alimentación equilibrada, combinándola con el placer de ingerir alimentos diferentes y de sabor agradable, ya que tienden a disminuir los niveles de ansiedad: frutas, verduras, frutos secos, alimentos proteicos... Evitando un excesivo consumo de azúcares: helados, batidos, alimentos procesados, en general.
    Es importante dedicar más tiempo a hablar y menos a escribir a través de las «tecnologías de nuestro tiempo».

¿Y qué hay del síndrome postvacacional? ¿Cómo sobrellevar los primeros días de trabajo a la vuelta de vacaciones?
El síndrome o depresión postvacacional se ha puesto de moda de un tiempo a esta parte, hasta el punto que no hay telediario a principios de septiembre que no hable de ello. Al final conseguirán que lo tengamos, pero desde siempre, la incorporación al trabajo tras un periodo más o menos dilatado de inactividad, produce en muchas personas, ciertos efectos desagradables, pero hablar de síndrome o depresión, parece a todas luces, exagerado.
Sea como sea, siempre podremos hacer algo para disminuir esos efectos, he aquí algunas ideas:
    Tratar de buscar el lado más positivo de la vuelta al trabajo: “la empresa aún cuenta conmigo y no ha cerrado”. Además, es conveniente no apurar las vacaciones y se intente adelantar un poco el regreso para irnos adaptando a  las rutinas habituales como horarios, alimentación, ocio y horas de sueño.
  Durante la primera semana de trabajo  hacer alguna actividad parecida a lo que se hacía durante las vacaciones, como algún paseo en el tiempo para comer, deporte o salidas con amigos después del trabajo. Son una buena ayuda para no echar tanto de menos los días de vacaciones. Y luego, en la medida de lo posible,  continuar con estos nuevos hábitos
 Valorar y aprovechar los fines de semana, son la mejor oportunidad para desconectar del trabajo hasta que se vuelva a tener otro periodo de vacaciones.
  Durante las horas de trabajo buscar momentos de pausa para reactivar la respiración, variable esencial en los procesos de control del estrés y la ansiedad. La respiración abdominal lenta y profunda es una herramienta imprescindible de ayuda para afrontar los problemas a lo largo del día y para mantener la calma en momentos de máxima tensión. Respirar adecuadamente ayuda a relajar la mente, desconectar y mejorar el estado de ánimo.

Bien, esto es todo. No crean que todo esto se me ha ocurrido a mi solo. He consultado varias páginas web y me gustaría compartirlas con ustedes por si quieren buscar mas información. Gracias por llegar hasta aquí.